Periodismo alternativo desde Chetumal

Por: LCC  Cacilia Trueba Mezquita.

A mi madre:

Cuando un amigo me pidió que yo escriba un artículo para el día de las madres, sentí que era un bofetada con guante blanco; ¿cómo pedirme a mi que escriba sobre ese tema si a penas hace 5 años falleció mi madre
 
 “El amor más grande de mi vida”
“mi mejor aliada, amiga, maestra y compañera de travesuras”
“La mujer que le dio sentido a la vida opaca de mi padre y le dio 7 hijos que le cambiaron su cara seria por miles de días de sonrisas”
“La cabeza de la casa de mi infancia, guía infalible de todos los 7 hermanos”
“Mi madre Zoila María… a quién regalar una sonrisa y un consejo era igual que regalar un pan a cualquier ser humano que le pedía su ayuda”
“Y para mis hijos un ángel caído del cielo, que en su lecho los llenaba de paz y de mimos y en su casa antigua de grandes terrazas corrían y se sentían tan libres como unos pájaros sin jaula”
 
En fin tendría miles de frases para describir a mi progenitora, pero el tema es felicitar a las madres en su día; sin embargo sentiría falto de sinceridad no haberles compartido antes lo que causa en mi ese día desde hace 5 años; lo que ha salvado mi dolor, mi tristeza, mi desesperanza son:
2 pares de pequeños ojitos que siempre están como censores de movimiento siguiendo mis actos, mis palabras, mis ejemplos, mis pasos, mis lagrimas, mis risas (lo cual confieso es la mejor medicina para la salud humana).
 
Estos censores de movimiento son mis hijos Paulina Cecilia de 13 y Esteban de 5 años; ellos son lo único que le ha dado luz a mis 10´s de mayo, han sido el motor por el cual me levanto ese día para recibir sus calidos abrazos y sus sonrisas apenadas por regalarme un cuadro viejo arreglado por ellos mismos con una leyenda llena de amor y una envoltura con el papel más arrugado de un regalo viejo, o si no encontraron otra cosa unas hojas de revista infantil suple el papel de regalo; he recibido a lo largo de estos años un anillo de Betty Bop (de quién soy fan) usado por supuesto con una leyenda que dice:
 
Mami te regalo mi anillo porque se cuanto te gusta, no tengo dinero para comprarte uno de oro…
 
Me llenan los ojos de lágrimas y las carcajadas de felicidad y aprobación no tarden en salir para que su autoestima infantil sepa: lo feliz que me han hecho a pesar de la falta de oro, que el anillo es de lo más hermoso.
 
Así como éste día que a pesar de tener un fondo comercial para muchos empresarios no deja de recordarnos: QUE MADRE SÓLO HAY UNA…
Eso sí hoy por hoy se los puedo asegurar porque ya lo viví en carne propia, y m recuerdan las palabras de mi madre que me decía:
 
¡Nadie te puede querer más que tu propia sangre, y una madre es la que mejor conoce a su hijo; puede más una madre en el cielo que en la tierra!
 
Pero lo que jamás imagine es que lo iba a comprobar cuando menos lo esperaba, es una realidad. Y que cada vez que vería a una mujer en la calle con sus hijos con ella corriendo a un lado y atrás, recordaría:
Mira hija a sí nos vemos las mamás corriendo con nuestros hijos como “la Patita” de Cri-Cri (inolvidable cantautor mexicano de canciones infantiles)
 
Así es mamá es lo que ahora pasa por mi mente cada vez que veo ese cuadro en la calle.
También me enseño a respetar a las madres que por alguna circunstancia de la vida, se han quedado solas con la encomienda de educar a sus hijos; sea por viudez, por soltería o porque simplemente el hombre de la casa no resulto ser tan hombre y se retiro del plan de vida al ver las responsabilidades que conlleva o aquellas que en vez de quedarse solas en la vida crecieron a un sobrino, ahijado o adoptaron algún infante que ahora las hace acreedoras a ese titulo.
 
Antes de decirles adiós me gustaría dejarles unas reflexiones en este día para que no solamente veamos por nuestra felicidad y nuestros regalos sino que también, hagamos una pausa y recordemos a las menos afortunadas, ellas también son madres:
Envío una plegaría al universo que nos cubre con su bello manto para que ilumine y de luz:

  • A las madres que hoy tienen menos que comer que nosotros
  • A las que pasarán su día cuidando a un hijo enfermo de gravedad o en fase terminal de una enfermedad fatal.
  • A las que Dios no les dio la dicha de ver crecer a su hijo y se lo llevó antes que a ellas.
  • A las madres que en un momento de decisión desesperada dejaron a sus hijos abandonados a su suerte.
  • A las que nunca desearon traer a ese hijo al mundo y hoy es su única compañía.
  • A las que pasaran su día en un País en medio de la guerra aferradas a sus pequeños o no tan pequeños para que sigan vivos.
  • O aquellas madres-abuelitas que dependen de un respirador para estar todavía en este mundo por alguna razón que su destino a marcado.

 
Tengo la seguridad que éste día será de profunda felicidad para todas, será de gran emoción y alegría; quienes tienen la sensibilidad de reflexionar en las menos afortunadas, por ley de vida reciben miles de bendiciones.
Un fuerte abrazo y todo mi cariño este 10 de mayo a las madres, con corazón de hombre.

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